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Mis últimos meses con Irene Goikolea, (parte II)

Escrito por admin el 8 Enero 2009 – 0:13

Llegó el día de ir a firmar el acuerdo ecónomico con los que se habían ido, la noche anterior nos llamó a su casa a los que íbamos a ir a la firma, para que nos hablaran los Maestros ( los “seres de luz” que nos asistían), allí a cada uno nos dieron una recomendación de cómo actuar ante los disidentes. Cuando salíamos de su casa, nos dio “su enseñanza”: “ Ibais a ir de cualquier manera, sin consultarme en que actitud ir, sois unos soberbios”. Bonita manera de ayudarnos, culpándonos como siempre de nuestra “descuidada” actitud.

Cuando llegamos al despacho, el abogado nos comentó que los disidentes no nos querían ver y que estaríamos en dos despachos separados ( la recomendación de los Maestros y la enseñanza de Irene del día anterior, no valían para nada), cuando ya habían firmado Irene Goikolea se levantó diciendo que ella les quería entregar en persona el dinero y que iba a ir a verles. Yo le dije a mi marido que la acompañara, para que no fuese sola. El espectáculo que se dio alli fue dantesco, los disidentes en cuanto la vieron entrar, se levantaron y gritaron: “ No es posible, otra imposición mas” Y en efecto así era, pero esta tan acostumbrada, a hacer lo que le da la gana, pensado que es la VOLUNTAD DIVINA que no se percató de la falta de respeto que suponía entrar, cuando ellos habían pedido no vernos. A partir de aquí comenzó el griterío, ellos llamándole estafadora, mentirosa, y ella gritando también, intentando defenderse de algo que era indefendible. Ellos estaban heridos, muy heridos por la actitud de fuerza que habíamos mantenido con ellos, pero ella era incapaz de verlo. Era incapaz de ponerse en el pellejo de unas personas, que la habían servido fielmente, hasta que decidieron iniciar una nueva vida, y pedir el dinero que habían puesto años antes sin tan siquiera actualizarlo. A partir de tomar esta decisión pasaron a ser traidores y como tales se les había tratado.

Todos (menos ella) salimos satisfechos del despacho del abogado, porque por fin habíamos terminado con un proceso que había sido difícil y doloroso. Ella que no se quedó bien y recriminó a mi marido, que no la hubiera defendido como si de un guardaespaldas se tratase, cuando los disidentes la empezaron a insultar. Jon justificó el porque de su conducta señalandole que no había sido adecuado que ella se pusiese a discutir de tan malos modos. El era consciente del dolor y la tristeza de los disidentes y la situación tan delicada que era el encuentro con ellos. No compartiendo el criterio de Jon, lo tomó como una falta de lealtad hacia ella

Esa misma noche tuvimos una reunion para contar a los demas lo sucedido( Irene no acudió porque vivía en Bilbao) por primera vez en una reunión tuve la fuerza de mostrar un desacuerdo con la vision de Irene Goikolea. En mi opinión ella se sentía mal porque fue insensible ante el dolor de los que se habían ido.Había sido incapaz de ponerse en los zapatos de los disidentes. Hubo quien estuvo de acuerdo conmigo, parecía que por una vez iba a haber alguna voz mas que disintiese pero…En ese momento entro en la sala la otra canal del grupo. Llegaba tarde a la reunión porque había estado dando servicio a Irene goikolea, su entrada fue decisiva, ya que al comunicar al grupo lo terriblemente mal que se sentía Irene, al no haber sido respaldada en su actitud hacia los disidentes, nos conmocionó a todos. Nos comunicó que estaba dolida porque en su “clarividencia” vió que la actitud de Jon, era la señal de la actitud de todos los congregados alli. El mensaje oculto era: “ Hay que apoyar a la maestra haga lo que haga, diga lo que diga” La reunión cambio de rumbo…la fuerza de Irene Goikolea era inmensa y no había quien pudiera con ella, su fuerza era LA CULPA y penetró en todos. A partir de ese momento todos eramos culpables de no seguir un impulso de ella,fuera cual fuera. Culpables de omisión, por lo que no hemos hecho o por lo que no hemos dicho en relación a ella y sus caprichos.

Llegó el dia del seminario general es decir, de sus grupos de “terapia” ( el Barcelona, el de Granada, y el de Artzentales) y ella me recriminó porque yo no había incluido a dos invitadas en el lugar donde ella había pensado, de nuevo no había cumplido con sus expectativas y me censuró con mucha rabia. Era un capricho de ella que yo tenía que haber adivinado y me criticó con saña y recibi un enfado tan descomunal que me rompí por dentro.

Estos sentimientos yo los exprese a ciertas personas en un contexto intimo, pero en amalurra no existe la intimidad ( de lo cual se jacta mucho Irene goikolea ), sino el correveidile y asi llegó a sus oidos mi sentir. Ella maestra “comprensiva” se indignó todavía mas y nos hizo llamar a su casa a Jon y a mi, a modo de formación en el ejercito ,y nos pidió cuentas de nuestro sentir. Alli estaban las dos correveidiles para apoyarla incondicionalmente, pero no estaba dispuesta a pasar de nuevo por el numerito de siempre (el de ser humillados delante de los demas) y le dije que si quería hablar con nosotros que estaba bien, pero que esas dos personas soporte sobraban y que hicieran el favor de irse. No llegamos a nada, porque todos estábamos muy alterados y quedamos en hablar ella y yo pasados unos días.

Pasaron los días y tuvimos un encuentro en el que me quitó el derecho a sentirme como me sentía. Me exigió que le implorase perdón por la supuesta falta de fidelidad ciega hacia ella, por haberme permitido sentir su injusticia. Como no accedí a ello y mantuve mi dignidad fui tachada de soberbia. Soberbia que ella nunca puede ver en si misma y siempre ve en los demas. A cualquier viso de dignidad llama soberbia.

A partir de este momento ya no fue ella quien se dirigió a mi y mandó a la gente de manera intimidatoria para que yo cambiara de actitud, me llamaban por teléfono y se presentaban en mi casa para exigirme que pidiera perdón a Irene goikolea, ya que ella se estaba sufriendo mucho por mi soberbia y mi orgullo. Nadie tenía permiso para escucharme, porque si alguien lo hacía era condenada por traición. Ella tenía el papel de victima y los demas tenían la obligación moral de arroparla de la manera impuesta por ella.

La situación se fue haciendo mas tensa y fui a hacer otra sesión con la terapeuta , en la que me despedí de Irene goikolea. Con harto dolor de mi corazón decía adios a los últimos años de mi vida, al proyecto por el que me había entregado y había defendido a capa y espada. Decía adios a la mujer con la que había compartido mas horas que con mi marido durante 15 años, pero que no quería seguir compartiendo porque me estaba matando. Fue un adios con mucho sentimiento, yo era una de las fundadoras de amalurra y una gran parte de mi corazón estaba allí, y allí se quedaría para siempre, en el rio, en el magnolio, en los manzanos, en el jardín….como esta el corazón de todos los que hemos ENTREGADO TODO por ese proyecto. A ella le gusta decir que el lugar tiene que transmitir amor, paz, serenidad…y lo transmite porque TODOS hemos puesto nuestro corazón, nuestro entusiasmo, nuestra ilusión, nuestra alegria, en fin lo mejor de nosotros mismos y la tierra lo ha recibido y lo emana.

Después de esto tomamos la decisión de irnos ya sobrábamos, quien disiente no tiene sitio. Quedamos con Irene una fría mañana de domingo para informarle de nuestra decisión. Ella llegó acompañada de su marido y al comenzar a hablar sus palabras fueron estas: “ Lo que yo os quiero decir es muy breve: que os doy la libertad y si os quereis ir, podeis iros sin culpa” A lo que mi marido contesto: “gracias”. Hubo mas palabras, abrazos y besos porque a parte de todo, también había cariño, no en vano habíamos compartido tantos años, pero esa frase de ella creo que resume TODO.!! Que arrogancia la de quien suelta esta frase!! Se cree dueña de la vida de los demas y asi es, porque se la apropia con sus artimañas, con esa supuesta voz de Dios, que ella aplica a su modo y manera infundiendo cariño, culpa y temor. Un mar de confusión. Mas tarde yo increpé a mi marido por haberle dado las gracias cuando nos dio la libertad pero, él me respondió que se había sentido como Kunta Kinte y su mujer cuando el amo les había soltado los grilletes y en lugar de empezar a reirse había preferido agradecer.

Al de unos días nos fuimos, era el día de Santo Tomas el día del solsticio de invierno, al dejar atrás La Reneja (asi se llama la finca) sentí frio en mi corazón, sentía que no dejaba a nadie, que no dejaba ningún amigo, era tristísimo sentirlo pero… en 15 años no había hecho amigos, no éramos una familia de familias como a Irene le gustaba decir. La familia está para apoyarse sobre todo en los momentos difíciles, la familia es incondicional eres parte de ella estes donde estes y hagas lo que hagas. La familia sana potencia a sus integrantes. En amalurra eres parte de la familia mientras estas alli, mientras no criticas a Irene, mientras no disientes, mientras mantienes el lenguaje común, al que a ella le gusta llamar conciencia..…en cuanto empiezas a ser tu mismo, a expresar tus opiniones, pasas a ser el traidor, el resentido….Irene goikolea exige una lealtad y una confianza ciega, que solo se tiene cuando se es niño hacia la madre. Pero cuando uno comienza el camino de la individualización, comienza a ver el mundo desde un prisma distinto al de la madre, comienza a ver las cosas a su manera y se rompe el cordón umbilical y no por ello dejamos de confiar en ella, pero ya no vemos por sus ojos sino por los nuestros. :cool:


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