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Un Diamante para Irene Goikolea

Escrito por admin el 9 Junio 2009 – 17:34

El diamante fue otro elemento más para tenernos enganchados, de la misma manera que en un principio era el que su nombre estuviera difamado, de lo cual siempre nos ha culpabilizado:”yo soy la que tiene el nombre difamado, a la que me han puesto una denuncia pública….”, se trataba del mismo juego de las alturitas, es decir si voy de “profesional por la vida”, cuando me viene la respuesta no puedo, o al menos no debería pringar a los de mi alrededor con la culpa. Pero, este ha sido el pan nuestro de cada día en amalurra. Un buen día a una persona del circulo de confianza de Irene se le ocurrió comprarle un diamante, o mejor dicho, que el grupo le regalara el mismo. Esta propuesta no nacía generalmente de la ocurrencia personal, ya que Irene nos arengaba a este tipo de detalles hacia con ella,a modo de los maestros espirituales que reciben preven das de sus acólitos. Es tal el nivel de hedonismo de la jefa, que en todo momento se compara con la gente reconocida espiritualmente.

Enseguida este ofrecimiento fue corroborado por los oráculos, anteriormente le habíamos regalado uno, pero al parecer no fue prueba suficiente de reconocimiento, porque en su pureza, el diamante tenía una leve mancha, prueba irrefutable de nuestra falta de entrega. Ahora, debíamos de tener un detalle aún mayor, para demostrarle sin ningún tipo de duda que le entregamos completamente nuestro corazón. ¿ que mejor prueba de entrega, que un diamante? Como el anuncio: Un diamante es para siempre. Mas que ayer y menos que mañana. ¡¡Vaya pandilla de chalados!!

La persona encargada, osea se, la que tuvo la inspiración de que había que regalarle un nuevo diamante, se recorrió las mejores joyerías de Bilbao, para localizar la joya que se ajustara a nuestra entrega de corazón. Por fin, en la joyería mas cara de Bilbao dió con él. Había dos, uno pequeño, pero bonito y puro y otro purísimo que había que traerlo, ni mas ni menos que de Holanda, porque debido a su precio ( 12,5 millones de pesetas), no lo tenían físicamente en la tienda. Hubo una pequeña, diríase, discreta discusión en el grupo, sobre cual debía ser el diamante a adquirir, pero al final, como era de esperar ganó el candidato mas puro. No nos podíamos permitir, volver a meter la pata. Esta vez nuestra entrega iba a ser total y absoluta, teníamos verdaderos deseos de ser sinceros en el camino de la evolución personal y espiritual Quizás mas de uno dudó, pero hay que tener en cuenta que la fuerza de un grupo, es muy grande y atreverte a rebatir y discutir, cuando está en juego la entrega a Irene, es muy difícil, por no decir imposible. ¿ con que cara se atrevería luego a mirar a Irene después de haberse quejado o haber puesto pegas a la prueba de la entrega total? ¿ como recibiría Irene que alguien hubiese dudado?

Para adquirirlo, cada pareja tuvo que poner alrededor de un millón de pesetas , la mayoría no lo teníamos por lo que tuvimos que pedir un préstamo personal en el banco, un verdadero sacrificio, teniendo en cuenta nuestra economía familiar. El día que se lo regalamos, ella no mostró el mas mínimo interés, no movió ni una ceja. Lejos de alegrarse nos dijo que era una hazaña por nuestra parte ( una de tantas que habíamos hecho) y que no era una verdadera entrega, ella quería ver nuestra entrega, en nuestra actitud en el trabajo de las obras, en los turnos, en ir a la meditación, en el trabajo interno. en no dudar, no quejarnos….Es de suponer la cara de gilipollas que se nos quedó ¿ que habíamos hecho mal? ¿que mas podíamos hacer? La gente salió de la reunión, triste y cabizbaja…habíamos fracasado una vez mas en nuestro intento.

La persona que había llevado el tema y yo nos quedamos un poco con Irene después de la reunión, y nos hizo abrir de nuevo la caja que contenía el diamante y esta vez exclamó: “¡¡Es precioso!! Pero vosotras comprenderéis que no lo acepte ¿ verdad? Tengo que comprobar que vuestra entrega es de verdad, antes de aceptarlo”. Nosotras dos, como dos bobas, aseveramos,: “tienes razón Irene, tienes razón”.

A partir de este día, se añadió un nuevo tema al pressing de amalurra, el diamante. No sabíamos que hacer con él, era como una patata caliente y comenzó a deambular por las casas, como las vírgenes de los pueblos, que van casa por casa , se les pone una vela y se reza…pues igual. Había veces que se nos olvidaba que estaba en  casa . Esperábamos al día que nuestra entrega fuera de corazón para podérselo dar, y de paso rezábamos con esa intención, nos reuníamos y hablábamos del tema…Después de unos años, un día a Irene se le encendió la bombilla: “ Jamas os entregareis de corazón y ha sido una tontería mas, comprar el diamante, lo que tenéis que hacer es venderlo y entregar el dinero para las obras” Os podéis imaginar la fustración, volvíamos al punto de partida con una sensación de fracaso aún mayor. Tuvimos unas cuantas discusiones sobre qué hacer con el diamante. Había gente que estaba dispuesta a seguir el consejo de Irene y venderlo, otros queríamos seguir intentándolo. No podíamos rendirnos a que no nos íbamos a entregar de corazón en la vida,  ese era nuestro motor, el impulso que nos llevaba hacía adelante y a la vez el motivo de nuestra culpabilidad y desesperanza. Irene, hacía fenomenal su trabajo de culparnos era y es una verdadera maestra en el tema.

Hicimos el intento de entregarle el diamante unas cuantas veces, hasta que en la última vez lo cogió y se lo puso, por fuerza mayor. Pero duró poco, enseguida encontró la excusa en nuestra falta de entrega para quitárselo, ni nos acordamos, ni nos queremos acordar de la tontería que lo motivó, para Irene cualquier excusa es buena para salirse con la razón . La única conclusión que sacamos de todo esto es, que a parte de nuestra chiquillada de comprarle el diamante, ella como siempre mostró con nosotros su faz mas despiadada. Jamas oímos de sus labios: “ Chicos os habéis pasado, esto es demasiado, no me lo merezco, como habéis podido…con el poco dinero que tenéis…” No, su actitud fue la de siempre, culparnos porque nuestra entrega no era total, machacarnos  por nuestra falta de sinceridad hacia ella, hacia el trabajo interno y hacia el proyecto.
Después de 7 años,  en enero de este año, hemos dejado de pagar el diamante.  Nos imaginamos que  seguirá deambulando por las casas, cual virgen de pueblo,  porque no tenemos constancia de que lo hayan vendido, suponemos que Irene tampoco se lo habrá puesto , si lo hubiera hecho, en amalurra podrían respirar tranquilos una temporada, sería un tema zanjado. La tragedia es que en amalurra, nunca se zanjan los temas, colean y colean durante años, manteniendo a sus pobladores presos de la culpa y en un “sin vivir”. Pero  esta es la única manera,  que tiene la jefa para seguir justificando su quehacer y  su sueldo.

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Publicado en Irene Goikolea | 53 Comentarios »