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SER MADRE JUNTO A IRENE GOIKOLEA

Escrito por admin el 12 Abril 2014 – 22:54

He comenzado ya la recopilación para el libro sobre mi historia junto a Irene Goikolea, para ello, he ido llamando a diferentes ex, para ver si ellos se acordaban de detalles que yo podría haber olvidado y que fueran ilustrativos del abuso al que fuimos sometidos.

Ha sido curioso constatar como mi memoria, por pura protección ha ido olvidando ciertos aspectos oscuros, vividos junto a Irene Goikolea, que me causaron gran dolor y que he preferido relegar al inconsciente. Gracias a la ayuda de unos y otros, he podido ir rescatando ciertas vivencias y de esta manera, colocarlas en el lugar que corresponde, haciendo un examen de mi comportamiento de ese momento.

Uno de estos pasajes dolorosos y olvidados, tiene que ver con mi hijo pequeño, con sus primeros días de vida, cuando aún, él era una criatura vulnerable y me necesitaba. Yo no lo recordaba, pero uno de mis compañeros, me recordó, que cuando nació el niño, yo (como es lo lógico y normal), me quedé en casa y me dediqué a su cuidado. Yo era en la practica la asistente personal de Irene Goikolea, pasaba mas tiempo con ella, atendiendo sus diversas necesidades, que con mi familia. Por tanto, al quedarme en casa al cuidado del bebe y no ir a la suya, se sintió descuidada y que faltaba a mis funciones. Con lo cual, ella se enfadó conmigo justificando su enfado con poderosas razones y así lo hizo saber a algunos de los habitantes de amalurra. Dando lugar al consiguiente vacío e incomprensión de ellos hacia mi persona, por haber herido, enfadado y faltado al respeto a Irene Goikolea . Les dijo, que sin mediar explicación alguna por mi parte, desde que había nacido el niño no iba a su casa hacerle la meditación, ni a hacerle canalizaciones, que me estaba centrando exclusivamente en mi hijo y que eso no era sano, que yo no podía desaparecer así. Algunos vinieron a mi casa, no a verme, o a ver al niño, si no a informarme de lo que estaba ocurriendo, para acto seguido, pedirme que me disculpara por mi dejadez. La situación se hizo insostenible y duró unos 15 o 20 días, hasta que yo, como buena alumna me disculpé, ví mi error, pedí perdón por la dejación y rogué encarecidamente volver a ocupar mi lugar junto a ella.

No dejó, que me ocupara de mi hijo en exclusividad, ni 15 días, antes que él, estaba ella. Terrible.¿que pecado es, dejar de ir a su casa a calmarle a ella su ansiedad, inquietud y su agitada mente, por cuidar a un recién nacido?

Irene Goikolea estoy segura de que negará lo que acabo de contar, vamos, ni tan siquiera se acordará, y aunque se acordara, no puede reconocer públicamente, que ella se ha colocado por delante incluso de un recién nacido. Hechos como este oscurecen su trabajo, ensombrecen su excelsa obra, pero en realidad este egocentrismo enfermizo, es su gran sombra, su sombra alargada, que ella ni tan siquiera ve. Y este hecho, como tantos y tantos otros, no puede justificarlo NADIE.

Por supuesto, que yo en aquel momento para llegar a consentir eso, estaba completamente anulada y mi afán de estar bien con ella, era superior al sentimiento de protección de mi hijo. Lo mismo le ocurrió a Josune en aquella sesión en Bilbao, en la que después de machacarla haciéndole sentirse culpable porque su marido se había ido de amalurra, Arantza le quitó violentamente la niña de meses de los brazos, se la llevó de la sala y Josune no reaccionó, no se movió de su sitio, se quedó sentada, lívida, ni tan siquiera gritó, pidiéndole que le devolviera a su hija. Estaba como muerta. Y más tarde se le echó en cara que no había reaccionado. ¿Cómo iba a reaccionar su previamente ya había sido anulada? La responsabilidad es de quien le anuló, no de la anulada.

O como Nekane e Iker, que abandonaron a sus hijos pequeños en manos de una miembro de amalura durante muchos meses, porque Irene les dijo que tenían enganche insano con los niños. Ella, Irene, siempre se ha justificado de haberles dicho de dar ese paso, aduciendo que pagaban bien a la cuidadora y que estaban bien cuidados, pero el dolor que tuvieron que sentir esos niños al ser abandonados por sus padres tuvo que ser terrible. Y el dolor de los padres, quedó camuflado en la terapia.

Irene fue capaz, de decirle a su hermana que dejara de darle pecho a su hija cuando la pequeña tenía solamente un mes, porque según ella estaba enganchándola, cuando su hermana tenía tanta leche, que podía haber alimentado a dos niños. Mas tarde después de la baja maternal, cuando empezó a trabajar, la instó a que dejara a la niña en la guardería y que la recogiera después de la siesta hacia las 5, cuando solo trabajaba por la mañana de 8 a 12. Yo he sido testigo, de cómo sufría su hermana, debatiéndose entre ir a buscar antes a la niña o no, porque era una niña de meses y no quería dejarla en la guardería estando ella libre. Y la he visto darle pecho a escondidas, ya que la leche le salía a borbotones, porque se sentía culpable de estar desobedeciendo. Todo esto ha sido capaz de hacernos hacer Irene con nuestros hijos, pero ella jamás se lo ha aplicado con los suyos. Porque según ella, ella estaba entregada 100 por 100 a nosotros y su caso con sus hijos era a la inversa.

Si no hubiéramos estado anuladas, si no nos hubiera hecho sentir tan culpables, nuestro instinto maternal nos hubiera llevado a luchar por la protección de nuestros hijos. Pero evidentemente en amalurra, lo primero es lo primero; ella y el proyecto son antes que todo lo demás.

El golpe maestro de Irene, con todos consiste en que actúa con el libre consentimiento de cada persona, como consecuencia del sentimiento de deuda hacia ella, que hizo sentir a la gente desde un comienzo. De esta manera Irene esquiva la responsabilidad moral de la manipulación que está haciendo continuamente. Porque nosotros manipulados libremente íbamos cediendo, pero ceder no es consentir, sino que es una estrategia de supervivencia y adaptación, para salvarse. Llegas a un punto en el que no te apetece seguir soportando las broncas, el vacío, la humillación…..y cedes y cedes y te anulas mas y mas.

Porque Irene actúa sobre la parte emocional, la racional ya ha quedado previamente neutralizada. Existen muchas formas de que alguien consienta libremente, en el caso de los amalurros, es porque son personas integras y coherentes, que son capaces de mantener fielmente sus promesas, con lo cual Irene, solamente se tiene que aprovechar de esta lealtad para alcanzar sus propósitos.

En amalurra, existe un adormecimiento de la conciencia y una parálisis de la voluntad, porque sino ¿como se explica que unas madres no protejan a sus hijos? Visto lo que yo he llegado a consentir, he comprendido que una vez que te anula la lucidez, es fácil hacerte creer que has de resonar en su misma sintonía, como a ella le gustaba decir. Para ello, ella ya te ha demostrado con miles de ejemplos de entrega, (ficticios) que ella tiene mas conciencia que tu y que su comportamiento no está dirigido por sus interese personales, por el contrario el tuyo, si. De esta manera eres incapaz de distinguir cuando la relación esta traspasando el límite de lo aceptable, como en el caso de los niños e incluso puedes llegar a defender libre y vehementemente lo que te están haciendo. Aunque a la vista de la gente que no pertenece a amalurra sean incomprensibles ciertas actitudes. Con toda mi experiencia he visto claramente que en la medida de que todos tenemos algún punto débil, todos podemos ser manipulados, por eso a pesar de la información que hay sobre ella, aún Irene puede convencer a algunos con su discurso. Porque el éxito de la manipulación no depende tanto de la capacidad de la persona para reconocerlo, ni de su personalidad o preparación, sino que depende de la habilidad del manipulador para engañar, y en el caso de Irene, hay que reconocer que se lo hace bien.


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