Últimas Entradas »
Últimos Comentarios »
Entradas Populares »

LAS MUJERES DE AMALURRA

Escrito por admin el 15 Mayo 2010 – 10:01

Hace unos días, por recomendación de una amiga, comencé a leer un libro titulado “Luna Roja”. Es un libro para mujeres, que trata de dar una nueva perspectiva al ciclo menstrual de las mujeres, para poder vivir en armonía con la ineludible realidad femenina y desenterrar los tabúes de que ha sido objeto a lo largo de los siglos. Voy a insertar un fragmento del libro, para que ilustrar lo que me ocurrió al leerlo.

“Una mujer que toma conciencia de su ciclo y las energías inherentes a el, también aprende a percibir un nivel de vida que va más allá de lo visible; mantiene un vinculo intuitivo con las energías de la vida, el nacimiento y la muerte, y siente la divinidad dentro de la tierra y de sí misma. A partir de este reconocimiento la mujer se relaciona no sólo con lo visible y terrenal sino con los aspectos invisibles y espirituales de su existencia. Fue a través de este estado alterado de conciencia que tenía lugar todos los meses que las chamanas/curanderas y más adelante las sacerdotisas, aportaron al mundo y a su propia comunidad su energía, claridad y conexión con lo divino. “

Al leerlo algo dentro de mi se convulsionó y me hizo recordar los círculos de mujeres que Irene creó, en 1993 cuando volvió de México. Entonces nos habló de Regina, de que le habían encomendado allí, la tarea crear círculos de sanación de mujeres. Nos habló de recuperar la sabiduría de nuestras antepasadas, de recuperar la magia de cuando se reunían a coser, mientras cuidaban de los niños, se contaban cuentos tradicionales, enseñanzas y de paso compartían vivencias que se comparten entre mujeres . Era una idea romántica, que a mi en concreto, me recordó a cuando mi abuela contaba, que cuando ella era joven y arreglaba las redes en el puerto, la encargada les contaba todos los días cuentos distintos, historias que habían ocurrido en el pueblo o en otros pueblos, las jóvenes escuchaban y aprendían de la tradición, mientras intimaban contándose sus cosas . Lo que Irene nos proponía era una manera, o asi nos lo vendió y la creímos, de reconectar con algo tradicionalmente femenino, que ya esta casi perdido en nuestro tiempo, por el modo de vida en el que vivimos, por lo que la idea llenó de alegría nuestro corazón. Con su verborrea nos convenció que a través de su “terapia” y de lo que ella traía de México, lograríamos conectar con nuestra esencia femenina. El recuerdo de aquellas primeras reuniones, fue parte de lo que contó en su  web: “La dama del amboto”. Este es el extracto de la web:

“Sin embargo el grupo que formamos las 16 mujeres que comenzamos a juntarnos en mi casa no siguió, para nada, estas pautas generacionales y comenzamos a levantar todo tipo de criticas y cotilleos. Nos marcamos el objetivo de Ser Libres, como mujeres, como pueblo, como raza humana, y para ello comenzamos intentando sentir. Descifrando torpemente el lenguaje de nuestros corazones bastante lastimados por toda la represión ideológica y mental a la que los habíamos sometido. Muchas heridas sin sanar, sin reconocer, muchos principios pisoteados, muchas ventas con el hombre. Nuestra “terapia” fue revolucionaria. Comenzamos a vestirnos faldas y a pintarnos la cara, cuando durante toda la juventud habíamos revindicado los vaqueros y la cara lavada, la no “feminidad convencional”. Era solo un símbolo que nos conectaba con prejuicios, con disciplinas ideológicas, con autoengaños cargados de tesis políticamente correctas. Solo el sentarnos así, vestidas de aquella manera, con costura entre las manos como nuestras abuelas y dispuestas a compartir lo hasta entonces tapado nos ponía en una situación tan vulnerable que todavía hoy me estremece.”

Yo también me estremecí cuando leí el libro “Luna Roja”, pero me estremecí de dolor, al sentir la decepción por el engaño tan brutal al que nos sometió Irene. Al principio, todo sonaba tan bonito, tan bucólico, tan romántico, pero después de tantos años, al mirar atrás, después de tanta entrega, después de tanto trabajo, en nosotras no existe la satisfacción de haber conquistado junto a ella la plenitud personal y mucho menos como mujer en todos sus aspectos( esposa, madre, hija, hermana, amiga…. ).Miro hacia atrás y veo a las mujeres de amalura, presas de las mismas cadenas y siento que todo este proceso ha sido destructivo para ellas, porque se han roto parejas y familias, e incluso muchas de ellas en este tiempo han abandonado a sus hijos.

Éramos casi todas, mujeres con un anhelo de recuperarnos, muchas habíamos sido feministas comprometidas socialmente y en nuestro compromiso, muchas de nosotras habíamos rechazado nuestra naturaleza femenina, identificándonos progresivamente con los valores masculinos de nuestra cultura. Al obrar de esta manera, sentíamos que nos habíamos alejado de nosotras mismas, pero a la vez, sentíamos que teníamos una búsqueda por realizar, en pos de abrazar totalmente nuestra naturaleza femenina y de sanar la profunda herida, aprendiendo a valorarnos como mujeres. Sentíamos como muchas mujeres de nuestro tiempo, un vacío que nos hacía sospechar que nuestra naturaleza femenina, al igual que Perséfone, se había ido al infierno.

Ella supo vender muy bien su producto aprovechándose de nuestro vacío y de nuestro anhelo. Nos convenció, porque hay que reconocerle su poder con la palabra, de que el viaje que ella nos proponía tenía por meta la integración plena y equilibrada de la mujer como ser total. Pero resultó, que nada mas iniciar el viaje, debido a su nula formación y a su ignorancia, hizo que nos enfrentáramos a nuestras parejas, llegando a separarnos TODAS, como primer paso para colocarnos en nuestro lugar como mujeres. Había traído palabras profundas de México, pero eran en su boca eran solo PALABRAS HUECAS, sin contenido. Ella no conocía la profundidad de sus palabras, ni por experiencia, ni por formación académica y no supo como llevar hacia adelante ni desarrollar un proceso femenino, para lograr un yo psíquicamente sano y espiritualmente vivo. Si nos habló de todo lo que podíamos hacer, pero jamás llegamos a materializarlo, por un lado por su ignorancia, que le impedía llevar nada nuevo hacia adelante. Y por otro lado, porque era tan grande el volumen de trabajo en el proyecto, que no había lugar para lo que no fuera el binomio trabajo-terapia. Aunque ella siempre ha intentado disfrazar su ignorancia, para ello, nos culpaba de que ella estaba deseando hacer cosas nuevas con nosotras, pero como no éramos sinceras en nuestro “proceso terapéutico”, estábamos estancadas en el mismo sitio. Ella nos aseguraba que en el momento en el que le demostráramos sinceridad, corazón y entrega, ella nos daría cosas nuevas . Nosotras fuimos los conejillos de indias, de su ignorancia y de su inexperiencia.

Y asi nos ha mantenido durante estos años, haciéndonos creer, que nuestra lucha, era con el hombre, y que teníamos que recuperar nuestro lugar como mujeres colocándolos a ellos en su lugar. Su obsesión con el tema de recuperar el lugar era tal, que las veces que hemos ido a México y hemos contactado con las mujeres que le dieron lo de los círculos, a ellas siempre las ha visto sometidas al hombre, sin colocarse en su lugar de mujeres. Ha considerado que ella ha desarrollado mejor los circulos, porque tenía claro este concepto y ahora me pregunto yo y ….¿Cual es nuestro lugar? ¿Cuál es el papel de la mujer? ¿Estar todo el día, como lo esta ella, enfrentada a la pareja? Ella nos vendía su enfrentamiento matrimonial, como la genuina lucha femenina. Ella era la única entre nosotras, que luchaba en pos de alcanzar una pareja plena, es decir, con la mujer en su lugar sin dejarse aplastar por el orgullo y el machismo, personificados en el hombre. En su megalomanía me encargó escribir su historia matrimonial, que esta llena de broncas, separaciones, rupturas,discusiones, conflictos, malosentendidos……para que sirviera de ejemplo a otras mujeres

En su obsesión ha sido incapaz de comprender que dedicarle esa guerra al hombre es únicamente alimentarlo a él, en el odio y la venganza. Sin darse cuenta de que el machismo, en realidad no es algo inherente al hombre, y que podemos modificarlo, educando a nuestros hijos en otra actitud. Que el valor, el respeto, la fuerza y la aceptación que anhelamos, tiene que empezar por nosotras mismas, que aquí radica la esencia del cambio, sin tener que ponernos, a través del enfrentamiento, en nuestro lugar.

Por el contrario los niños/as en amalurra, han visto a unas madres enfrentadas a los padres, por verdaderas tonterías o complicaciones creadas por el sistema de creencias amalurrense, que en muchos casos han desembocado en rupturas y separaciones. Han visto a unas madres que al mes de dar a luz, dejaban a sus hijos, para incorporarse al trabajo en el proyecto (hotel, recepción, camarera…) y que no reivindicaban ante la maestra, su maternidad, por miedo a ser acusadas de poca entrega. Han visto a unas madres corriendo para poder llegar a todo ( limpieza de la casa, cesta de la compra, comida, ropa, niños, trabajo profesional, hotel….), pero que dedicaban al “proyecto” mas tiempo que a sus propios hijos. Han visto a unas madres que se tenían que incorporar seguido de su baja maternal, a su trabajo fuera del proyecto, sin permitirse una excedencia o una media jornada, para poder dedicarse a su familia, porque la necesidad económica de los préstamos del proyecto, exigía el sueldo integro de los padres. Esto es una gran paradoja, cuando hoy en día, gracias a la reivindicación femenina existe una ley ( aunque precaria aún) que trata de conciliar la vida familiar con la laboral. Pero en amalurra, esta ley no está vigente.

No me quiero alargar demasiado, pero si me gustaría acabar reconociendo el valor de todos los hombres que de alguna manera, han sufrido en primera persona, el maltrato de sus mujeres, avaladas por la ignorancia de Irene. Porque esta ignorancia, es la que le ha llevado a desarrollar un “trabajo interno” basado en el enfrentamiento. Nosotras, las mujeres, seguramente guiadas por el trauma que mora en lo mas profundo de nuestro inconsciente, nos creímos que para sanarnos, nos teníamos que poner en nuestro sitio con ellos, a través de tomar posturas muy radicales. Me siento en la obligación de decir que los hombres en amalurra, han sido un ejemplo de amor y de entrega hacia sus mujeres, ocupando en muchos casos, el vacío que la mujer dejaba en la familia, al entregarse por completo al proyecto.

Publicado en amalurra | 71 Comentarios »