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EL PLAN IV

Escrito por admin el 17 Noviembre 2009 – 10:18

Al principio de nuestra desventura con Irene, una de las primeras actividades que hicimos, fue romper con nuestras relaciones mas queridas, para poder romper la enganche de oscuridad que nos unía a ellas y junto con esto, para liberarnos de nuestra vida anterior, que era mierda, según palabras textuales de Irene, fuimos entregando o regalando los objetos materiales que nos unían a esta vida y que tenían una relevancia especial.
Nunca entendí porque una de nosotros entregó su piano y cual era el enganche que le unía a él, pero el piano terminó descansando en la sala del centro que en aquel entonces teníamos en Bilbao.
Un día Irene bajó a su hija, que tendría  apenas un año, al centro y la sentó al piano, la niña empezó a aporrear el piano y a disfrutar del sonido del teclado, riendo a carcajada limpia. Irene desde sus aires de grandeza, interpretó este juego de la niña, como si ya fuese una consumada pianista y comentó que la música era la manera que tenía la criatura de conectarse con su origen divino. Desde su  imaginativa interpretación, ese era el motivo por el que había disfrutado tanto con el piano.  A partir de este momento, ya la orientó hacia la música. Según ella, la niña tenía muy buenas dotes  y así se lo han ido confirmando, siempre según su versión, todos los profesores que ha tenido.
El caso es que cuando fuimos a vivir a Artzentales el piano, como no podía ser de otra manera, terminó en la sala de Irene, para que su hija, pudiese seguir su formación musical. Hubo otros padres, que también quisieron orientar a sus hijos hacia la música, pero estos niños, se encontraron con el escollo insalvable de tener que convivir con la mejor y escuchar las comparaciones en las que la estrella musical indiscutible, era la hija de Irene. De todas las maneras, hubo una pareja tenaz, que mantuvo  la ilusión de que sus hijos estudiaran música y pasado un tiempo, decidieron comprar un teclado de buena calidad para que una de sus criaturas pudiese practicar.
Cuando los padres tomaron esta decisión, Irene  se encontraba en San Juan de Luz en su periplo anual y resultó que ese año su niña no tenía como practicar. El piano de su sala era demasiado grande y pesado para trasladarlo todos los años para tres meses, pero…..la mujer inocentemente contó a Irene que habían pensado comprarle un teclado a su hija y que iba a ser el regalo de navidad . Irene astutamente, sabiendo que nadie le niega nada, enseguida vio la oportunidad de que su niña tuviera un teclado para practicar, sin que ella tuviese que hacer un desembolso económico y comentó a la madre el porque no lo compraban antes y así se lo podían prestar a ella,  durante el trimestre que estaban en San Juan de Luz. Una vez pasado el trimestre como ya era navidad, ella lo traía de allí y se lo podían regalar a la hija.
Para los de amalurra poder hacer un favor a la jefa, siempre es prioridad numero uno, con lo cual rápidamente compraron el teclado y una tarde se lo llevaron a San Juan de Luz. Cuando terminó el trimestre a Irene se le ocurrió, que se iba a quedar allí a pasar el curso entero, pero casualmente se olvidó completamente del “trato” que había hecho con el teclado.
Cuando  vino a pasar las vacaciones navideñas a amalurra, la madre que le había prestado el teclado pasó unos días horribles, intentando buscar la manera de decírselo  y no ofenderla en el intento. No es tarea fácil, buscar el momento y las palabras adecuadas que no ofendan a Irene, porque en este caso era recordarle que tenía que cumplir su parte del trato. Cuando ya por fin, después de comerse la cabeza un montón, encontró el momento, no debió de encontrar la manera adecuada, porque Irene se ofendió muchísimo, enfadándose con ella. Le gritó en público, humillándola delante de todos por no haber sido nada clara en su petición, ya que, según decía Irene, tras sus palabras se escondía un enfado palpable, que ella sintió claramente. ¿acaso no era lícito que estuviese enfadada después de que ella se desvivió por complacerla e Irene en cambio no la había tenido en cuenta? En amalurra, cuestionar minimamente las acciones de la jefa, está totalmente prohibido. Todo el mundo sabe que quien se atreve a hacerlo, se expone a una bronca en la cual Irene, acaba siendo inocente y quien se ha atrevido a cuestionarla culpable. En este caso,  gritó a la mujer diciéndole que fueran a recoger el piano a San Juan de Luz, que ella ya no lo quería, pero que en realidad su hija no tenía ningún interés en la música y que ellos le estaban imponiendo estudiarla por un deseo de ellos  y por supuesto, tendrían que reflexionar sobre la motivación que les movía…..
El teclado indudablemente, terminó el curso en San Juan de luz, la madre cuando después de pasados unos días, se repuso emocionalmente de la bronca y la humillación fue a pedir perdón a Irene por las maneras en las que le pidió el teclado.  Humildemente  le pidió que  lo aceptara, hasta que la niña de Irene ya no requiriese de sus servicios. Irene haciendo un esfuerzo y un favor a la madre, para que dejara de torturarse por su acción aceptó las disculpas. Aunque parezca mentira ella siempre juega ese papel, de que a pesar de la magnitud de tu ofensa, ella misericordiosamente te perdona, de esta manera hace que te sientas en deuda con ella porque te ha devuelto la paz mental. Lo mas gracioso es que a veces despues de que la has visto fuera de si totalmente, mas adelante  pretende hacerte creer que ha estado  jugando el papel de que se ha ofendido, pero que en realidad no era asi y solamente lo hacía por tu bien, para que aprendieras a humildarte.
Ahora al recordarlo, siento el engaño tan profundo al que nos ha sometido esta mujer y sobretodo me cuesta dar sentido y explicar comprensiblemente la locura en la que hemos estado inmersos. Es tal la sinrazón que en muchas ocasiones opto por no dar detalles, por faltarles a los hechos coherencia, sentido y lógica. Lo mas penoso es que cuando estas alli, Irene es capaz de darle a su locura sentido coherencia y lógica  y hacerte creer que quien esta equivocado es el mundo.

La niña a los que sus padres compraron el teclado por supuesto, abandonó los estudios de música. Ningún niño de amalurra toca ningún instrumento, y se a ciencia cierta que hay niños con capacidades musicales, pero como Irene ve en todo comparación, envidia, celos….  ningún padre se ha planteado viendo las consecuencias, que sus hijos aprendieran música.
Se que en una ocasión hubo alguien que por recomendación de una amiga, apuntó a su hija al conservatorio. Esta niña tenía muy mal oído y la amiga le recomendó que le apuntase a música, para que el oído se le fuera  educando. Esta amiga le dijo que aunque nunca llegase a estudiar música, que siempre era aconsejable educar el oído y máxime en ese tipo de casos. Lo que tuvo que aguantar por parte de Irene fue increíble,  tuvo que escuchar que si lo hacía por envidia hacia su hija, que como podía hacer eso a la niña sin tener oído, etc….con lo cual, después de estos ejemplos…¿quien podía ser el osado que se atreviera a competir con la hija de Irene?
Su hija, si que sigue su carrera musical y este verano ha dado dos recitales en el comedor del restaurante. Para algo ha estudiado en los mejores centros musicales de Bilbao y para llevarla desde Artzentales, cuando vivían en amalurra, Irene tenía a su entera disposición a una cohorte de esclavos que llevaban y traían a niña,  encomendándose sin rechistar y muy agradecidos, a la tarea mas importante, que era la educación del avatar. Aunque para ello tuvieran que perder toda la tarde en Bilbao y dejaran para ello de hacer sus cosas.
Quizás Irene tenía razón y la  niña del teclado estuviese desmotivada para la música y fuese una imposición de los padres, pero ¿hasta que punto en su hija no es lo mismo, le ha venido impuesto desde bebe y la niña ni se atreve a cuestionarle nada? ¿hasta que punto tocar un instrumento es algo que requiere mucha disciplina, los niños se desmotivan, y han de estar los padres motivando?  Yo he visto a la niña de Irene llorar porque quería jugar y su madre la obligaba a tocar el piano durante una hora, mientras los demás jugaban ¿hubiese consentido  Irene que cualquier otra madre que hubiese visto talento musical en su hijo, le hubiese obligado como ella lo ha hecho, a ensayar? Me supongo que jamás lo hubiese consentido y no porque le preocupara  la actitud de los padres con los hijos, sino por la envidia tan grande de que alguien que no fuesen los suyos destacaran en algo.


Publicado en El Plan, amalurra | 27 Comentarios »