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El Plan II

Escrito por admin el 3 Octubre 2009 – 10:19

Antes de nacer el ser, Irene “pidió” a unos cuantos de amalurra, que  compusieran una canción para la celebración, el evento era digno de ser cantado y recordado, como en la edad media, que los juglares cantaban por los pueblos el nacimiento y muerte de los héroes. Así lo hicieron,  así nos la aprendimos todos y  asi la hemos cantado en todas las celebraciones durante todos estos años en amalurra. Hubo una temporada en que sin reparar en el porqué, dejamos de cantarla pero, con la bronca terapéutico-espiritual que nos cayó, rápidamente la introdujimos obedientemente en el repertorio. Los niños tambien sabían a quien estaba dedicada la canción. No sé si alguna vez se habrán preguntado porque un niño tenía canción y el resto no, seguramente que si, pero sagazmente han callado.

Durante todo su embarazo, estuve yendo a su casa todos los días a canalizar el programa de su vida, no cabía en este “trabajo” ni un retraso, ni una queja, porque para mi era un honor canalizar la misión del ser. Como ya conté anteriormente, era importante porque a partir de este montaje del  plan, se estaba dando forma a la locura actual sobre la que gira amalurra.

Una vez que  nació todo eran señales que indicaban su origen excelso, las manos abiertas al dormir indicaban su conexión, la blancura extrema de su piel era por la luz que emanaba. Cuando creció, habló y cantó  rápido, como otros muchos niños, nada extraordinario, pero para ella era el signo de la inteligencia superior que necesitaba para su misión. Esta claro que para todas las madres sus hijos son algo especial y que todos perdemos un poco la cabeza alabando sus cualidades, pero lo de Irene no era sólo amor de madre, sino que era un querernos convencer a todos, de que aquella criatura normal y corriente como todas, era un ser elevado que iba a entregar incluso su vida por una misión especial. El mismo año nacieron otras dos criaturas y según iban creciendo, una de las madres tuvo que soportar, que Irene la comparara continuamente con su hija. De la otra  decía que tenía mucha mundología y que para lo pequeña que era, tenía mucha malicia, a todo lo que hacía o decía le sacaba punta. La suya en cambio, era la pura inocencia, la bondad personificada.  Los padres de la otra niña, decidieron irse y entre los motivos que tenían, estaba que no querían seguir soportando estas comparaciones y que su hija fuese de segunda clase. Muchas veces he pensado que fueron muy inteligentes,  fueron capaces de preveer lo que ocurriría con el tiempo y quisieron evitarle ese sufrimiento a su hija.

Yo, como ya dije, era la encargada de escribir la historia de amalurra, por lo que Irene también me encomendó la tarea de escribir la biografía de su hija, con lo cual, se le ocurrió la brillante idea, de que tenía que escribir todas las anécdotas en las que ella se desvelaba como un gran ser. Cuantas broncas me habrán caído, porque en las innumerables ocasiones que a ella le parecía que la niña, se había lucido con una actuación o una respuesta ingeniosa, diríase que divina, pero normal en todos los niños, yo no la había apuntado. Ahora mismo me parece una crueldad, que me culpara por no estar atenta y recogerlas, cuando yo tenía hijos y ella sabía que yo no lo hacía ni con los míos. Lo mas natural hubiese sido que las hubiera apuntado  ella y luego me las pasara para tener material para escribir el libro.

En otra ocasión estando en Barcelona, viendo a Amma, empezó a decirnos a los que  estábamos con ella, que sabiendo quien era su hija, no habíamos grabado en video su infancia, evidentemente era la maniobra de siempre, querernos culpar. Yo me acuerdo que le dije, que yo no tenía video y ni sabía manejarlo, me calló diciendo que era una excusa tonta, y que había que tener un documento gráfico con la vida de su hija, para el día de mañana. Que lo único que podíamos hacer era reconocer que no habíamos estado atentos, ni a la altura de las circunstancias. El cielo nos había enviado un regalo y con esa actitud estaba claro que no lo estábamos agradeciendo. Una pareja que estaba con nosotras, llevados seguramente por un sentimiento de culpa, de no considerar a la niña en su condición divina y de peloteo al mismo tiempo, se responsabilizaron de grabarla ellos. Nunca lo hicieron, o al menos no los vi y creo que no lo hicieron porque considero que es antinatural, que  grabes las gracias del niño de otro.  Estas son las cosas fuera de lugar que hemos vivido allí, tener que llegar a donde no llegaba ella con sus hijos, hacer por ellos lo que ella no hacía, dejando a los tuyos en un segundo plano y lo peor era que teníamos que considerararlo como  un honor . Una locura mas de tantas, pero esta en concreto, muy dolorosa para los padres, por eso me reitero en lo inteligentes que fueron los que se marcharon por no soportar las vejaciones, que los demás hemos aguantado estoicamente, como verdaderos gilipollas, por el plan.

Una de las vejaciones que me hizo, fue en una reunión general que tuvimos en su casa un viernes a la noche, no recuerdo el tema del que estábamos hablando , pero recuerdo como ella derepente arremetió contra mi. Un familiar me había dicho que yo fuese vestida como quisiese, pero que a las niñas las llevara guapas, esas tonterias de los pueblos.  Yo imbécil de mi, se lo había contado a ella. En esa época mis hijas eran pequeñas, tendrían 2 y 4 años. Aunque no disponíamos de dinero para comprarles ropa suficiente, con la ropa que me pasaban y un lazo en el pelo recogiendoselo, las llevaba conjuntadas y como han sido muy lucidas, siempre estaban guapas.

El caso es que en la reunión me empezó a decir que lo de ponerles lazos para ir a la escuela en un pueblo tan pequeño, era una ostentación y que lo estaba haciendo por quedar bien con la familia porque me sentía culpable con ellos…. . Yo no daba crédito a lo que estaba oyendo, no entendía nada y ni tan siquiera contesté, ella siguió con sus argumentos terapéuticos de pacotilla, buscando el consenso general a sus palabras, para terminar diciendo que  quería poner a mis hijas en un lugar por encima de las suyas, sabiendo como sabía quien era su hija. Incluso me dijo que era una falta de respeto hacia ella, porque yo no estaba en mi lugar y quería destacar a traves de mis hijas. Salí de la reunión desconcertada, sin entender nada. Recuerdo que mi marido al ver como llegué  a casa me dijo: “Estáte tranquila Maite, es pura envidia. Ella  les viste con ropa cara, pero las nuestras lucen mas”. Ni que decir tiene, que a partir de ese momento por pura supervivencia y no escuchar mas broncas, acaté sus palabras,  aunque no estaba  de acuerdo y poco a poco les fui quitando los lazos.

Las palabras de Irene aparte de ser una incoherencia total, fruto de su envidia, porque quien ostentaba en el pueblo y en la escuela era ella, llevando a los niños con ropa de marca carísima, eran para esconder  en ella, lo que considera mierda en los demas: la envidia. Ahora entiendo que sus miserias humanas, como en este caso la envidia, las camuflaba con consejos terapéuticos baratos, que lo para lo único que valían eran para llevarte a un lugar sin salida donde te culpabas mas. Pero ella con nosotros conseguía el resultado perfecto, seguías enganchado a ella fuera como fuera. Por un lado te culpabas  por no ser capaz de ver lo que estabas haciendo mal y por otro, por haber dudado de que los consejos espirituales que te había dado, fuesen los adecuados para esa situación en concreto. Y para expiar los pensamientos y acciones negativas hacia ella, había que hacerle un peloteo exagerado, con el cual ella se aprovechaba y te humillaba, aunque ella habilmente te hacía ver que todo eso, era por tu bien y el perdón de tus pecados. Una rueda en la que nos ha movido a su antojo, con la misma estrategia medieval que la Iglesia Católica, pecado,culpa y mas culpa, arrepentimiento y expiación de  los pecados….

continuará


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