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Periplo chamánico de amalurra

Escrito por admin el 16 Septiembre 2009 – 22:30

Irene volvió de un viaje a México, sintiéndose arropada y bendecida por el Gran Espíritu, había contactado con un grupo de indígenas americanos que hacían ceremonias de medicina y vino diciendo que la habían nombrado embajadora del perdón entre España y América. Corría el año 92 y había mucho movimiento intercontinental de perdón y hermanamiento, pero sus ansias de poder y protagonismo eran tan grandes que incluso se le pasó por la cabeza que tenía que ir a entrevistarse con la reina, que parece ser había colaborado a su manera en los actos que se celebraron en el 92. Ese año Irene trajo a los indígenas y ellos hicieron una mini gira con sus ceremonias, los indígenas son muy ceremoniosos y formalistas con lo que enseguida firman documentos en los que nombran a gente hombres fuego, portadores de medicina….cunado vi la cantidad de nombramientos que hacían, comprendí la poca magnitud que suponía que la hubieran nombrado embajadora y el gran bombo que ella daba a ese nombramiento. En quince años que estuve a su lado se lo oí contar en infinidad de ocasiones en conferencias, seminarios, reuniones y conversaciones privadas. Dándole en cada una de las ocasiones una magnitud inusitada para un cargo de tan poca envergadura social, que en su caso no se ha materializado absolutamente en nada.

De esta manera nació nuestra relación con los indígenas americanos, que por cierto he de decir, que conocerles y conocer a través de ellos su cultura tan unida a todos los seres la naturaleza y a la tradición de la tierra, ha sido una de las experiencias mas enriquecedoras de mi estancia en amalurra. Estoy completamente segura de que una de las razones de mi agradecimiento es porque Irene, no pudo meter mano en la tradición indígena, ni muchísimo menos protagonizarla. Ella con sus criterios mediocres la hubiera inutilizado, mancillándola igual que ha hecho con otras enseñazas que ha impartido sin respetar la fuente original  y sin tener el mas mínimo conocimiento sobre el tema.

Conocer y participar de esta tradición nos supuso en principio un shock, estábamos al principio de nuestro periplo sectario, habíamos cortado con nuestras familias, amigos….y llegaron los indígenas ese verano a realizar las ceremonias. Una de ellas se llamaba “Búsqueda de Visión”, que consiste en ir a la montaña tu solo y en silencio, por unos días durante cuatro años consecutivos. El primer año se va para cuatro días en los cuales no comes ni bebes nada. El segundo año se va para siete días en los cuales a partir del quinto día te llevan líquido. El tercer año se va para nueve días, a partir del quinto bebes y el séptimo te llevan algo de fruta y mas líquido. Y el cuarto año vas para trece días el quinto y séptimo día es igual y el noveno te llevan un poquito de comida ( maíz, fruta y carne) Puede parecer una locura desde el punto de vista de nuestra cultura actual pero, para los indígenas es algo muy sagrado. Ellos lo hacen como impulso de crecimiento interior, y como acto propiciatorio ante las divinidades,  en todas las culturas milenarias se ha buscado la soledad y la pureza de las montañas para retirarse y encontrarse con lo más puro y universal del ser humano. Desde ese respeto a una cultura ancestral, tanto esta ceremonia de búsqueda de visión, como la de temascal y la de medicina merecen todo mi agradecimiento, por todo lo que me ayudaron a encontrarme con mi interior y restablecer los lazos perdidos con la naturaleza en ese contacto en solitario con la montaña.

Considero fundamental hacer estas ceremonias desde la total libertad, cosa que en el caso de amalurra no ha ocurrido,  porque como ya venía diciendo antes, los indígenas llegaron en los inicios de nuestro periplo sectario y TODOS hicimos en bloque la visión, sin saber, ni esperar a ver ni tan siquiera, lo que era y sin respetar el momento, ni el tiempo de cada uno. Decir que lo ibas a hacer significaba, comprometerte en que  seguirías subiendo a la montaña los cuatro años restantes. Pero con la fe ciega hacia Irene que caracteriza a los amalurros, todos nos comprometimos, incluida ella. Entonces le fue imposible negarse porque aún no tenía mucha confianza con los indigenas, como para inventarse una excusa y al ser ella la anfitriona tenía que dar ejemplo.

En el primer año de visión, Irene ya nos mostró su naturaleza escaqueadora, camuflándola en ese momento en un halo de santidad, como siempre hace. Resultó que la experiencia le resultó muy dura, como nos ocurrió al resto, pero para el año siguiente ella había encontrado una razón de peso y avalada por los maestros, los cuales le habían aconsejado que no haría la visión debido a la sutilidad de su cuerpo físico, si ella a pesar de todo deseaba hacerla, la tendría que hacer con agua, porque su cuerpo no podría soportar estar sin ingerir líquidos. No volvió a hacer la visión, ni con agua, ni sin ella ¡¡¡ Menuda caradura!!! Fue un engaño total y absoluto. Estoy convencida de que la verdadera razón fue, que no se soportaba a si misma en la soledad de la montaña, tiene una mente tan enrevesada que seguramente en los cuatro únicos días que estuvo sola,  su mente no la dejo en paz ni una sola vez y no podía seguir con esa tortura durante cuatro años. Siempre necesita público donde dar rienda suelta a sus ideas del mas allá. Este es un bonito ejemplo de maestra espiritual, que no se soporta a si misma, pero vive de dar consejos de cómo alcanzar la paz interior a precio de oro.

Siguiendo el mismo esquema de siempre, que es el del enfrentamiento con los grupos con los que nos relacionábamos, en este primer año de visión, Irene tuvo un altercado con un chico de Levante ( que mas tarde fue el que organizó las giras de los indígenas por Europa). Todo fue por un detalle, según ella, de falta de respeto hacia nosotros. El enfado se alargó durante años, porque aunque ella es incapaz de reconocer sus faltas y pedir disculpas, con los demás es implacable y el conflicto se puede alargar eternamente si ella considera que la falta lo merece. Esta tirantez se fue extendiendo entre nosotros y el grupo que organizaba con él los eventos, debido a que teníamos que defender en bloque la falta de respeto hacía nuestra maestra. Durante los años que duró nuestra relación con este grupo, hicimos unos ridículos espantosos en las ceremonias, hablando de Irene delante de mas de cien personas, como si fuese la mano derecha del Gran Espíritu y defendiendo su persona, trabajo y proyecto como verdaderos merecedores de santidad. En realidad ellos lo único que veían y criticaban era su gran soberbia y prepotencia sobre todos y nuestra ridícula actitud de creernos guiados en un plan divino por un ser especial. Nunca nadie me lo ha confirmado, pero estoy segura que fuimos el hazmerreír de muchísima gente con nuestras intervenciones tan infantiles.

Para terminar he de añadir que en estas ceremonias de medicina, se tomaban plantas consideradas sagradas por los indígenas , como son el peyote y la ayahuasca. Pero que en ningún momento se tomaron como droga para colocarse, sino que siempre se trataron con el mayor de los respetos hacia una planta ancestral, que es usada por los indígenas para llegar a conectar con esa parte del ser humano, que tan difícil acceso tenemos en nuestros días, que es el corazón. Un último apunte, Irene jamás ha dirigido ninguna ceremonia, no esta capacitada para ello.

Maite


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