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Una anecdota mexicana.

Escrito por admin el 31 Julio 2009 – 16:39

En octubre de 1996  un grupo mujeres de amalurra fuimos a Mexico. Yo en aquellos momentos tenia una hija de 4 meses a la indudablemente lleve conmigo. La anecdota que voy a narrar ocurrio un dia que fuimos de excursion y paramos en un mercado tipico mexicano, a unos cuantos kilometros de la capital. En este mercado Irene compro una manteleria, pero cuando ya ibamos a coger el autobus ( un microbus que habiamos alquilado nosotras para nuestros desplazamientos) se le ocurrio que no le gustaba y que la queria cambiar. Una de las componentes del grupo, diligentemente se ofrecio para ir, porque a Irene no le apetecia dar la cara, y me pidio que fuera con ella. Yo deje a mi hija en manos de otra mujer y humildemente, como corresponde a los sirvientes fieles, me fui con ella.
Al terminar la gestion nos dirigimos al lugar donde estaba aparcado el autobus y cual fue nuestro asombro que alli no estaba ni el autobus, ni nadie. Preguntamos a la gente de los alrededores y nos dijeron que un grupo de mujeres se habian subido a un autobus y se habian ido. No nos lo podiamos creer!! Habiamos ido a hacer un encargo de Irene y se habian ido sin nosotroas y con mi hija de 4 meses!! Estabamos en un pueblo a bastantes kilometros de Mexico DF y teniamos que regresar alli, no sabiamos que hacer. Una vez que se nos paso el estupor, y fuimos capaces de pensar, fuimos a coger un autobus, como nos indicaron amablemente, que nos llevara cerca de la capital y luego de alli cogimos un tren, para mas tarde coger un taxi que nos llevara el hotel. Yo estaba disparada, tenia los nervios a flor de piel, no sabia como estaria la criatura, sabia que le tocaba comer y me estaba empezando a angustiar. Llegamos al hotel antes que ellas y la espera en el hotel fue angustiosa de nuevo, no nos lo podiamos creer..
Cuando llegaron  las vimos sonrientes como si no pasara nada y nosotras como es normal, estallamos, estabamos enfadadas porque nos habian dejado tiradas y ni tan siquiera se habian dado cuenta y ademas vovlvian riendose. Irene enseguida callo a la otra diciendole que asi no se recibia a la gente que primero debiamos de haber preguntado a ver que habia pasdo y que ellas, sobre todo ella no se merecia ese trato. La muy jeta!!! Cuando habiamos ido a cambiar su manteleria!! Pero como tiene tantas preocupaciones en la cabeza, la preocupacion de dos esclavas que le estaban haciendo un recado no era importante. La otra callo y pidio perdon por su actitud enseguida. Yo no pude, se habian llevado a mi hija y para mi no era una simple anecdota, habia sido angustioso sobretodo pensando en ella.
Irene como de costumbre siguio insistiendome, me queria convencer que la criatura habia estado bien y que no habia sido para tanto. Yo era una exagerada. No recuerdo bien que paso despues, me imagino que acabe pidiendo perdon por haberles recibido de esa manera, cuando todo habia estado bien. Lo mas alucinante es que  de sus labios no salio un : “Perdon chicas, me tenia que haber acordado de que estabais haciendome un recado” ” Lo siento ha sido un despiste terrible” No, ella consiguio como siempre lo hace,que nosotras nos disculparamos, por nuestra actitud.
Nos  habian dejado literalmente tiradas, y no estabamos en Santurtzi al lado de casa, estabamos en Mexico a bastantes kilometros del hotel. Ellas no sabian si nosotras teniamos dinero o no. No sabian si sabiamos el nombre y la direccion del hotel o no, si sabriamos como llegar o no. Nos dijeron que en cuanto se dieron cuenta, habian vuelto a por nosotras, pero que ya no estabamos, fue lo maximo que hicieron por nosotras. Ahora al cabo del tiempo me pregunto, que si hubiese sido al reves, si nos hubieramos dejado a Irene tirada y nos hubiesemos llevado a su hija, que hubiese pasado? Evidentemente en amalurra existe una escala en la cual, Irene esta en la cuspide, por lo tanto dejarla tirada hubiese sido un drama que nos hubiese costado meses de destierro, ella hubiese sido implacable con nosotras, obligandonos a pedir perdon y demostrandole mas adelante con nuestros actos (aguantando sus humillaciones) que el perdon era sincero. Ante semejante descuido, no hubiese mostrado la benevolencia que nos exigio a nosotras,  ahogandonos con su verborrea nuestra protesta, la cual estaba mas que justificada. Estas son las diferencias que existen en amalurra, las diferencias de trato y de conciencia. A la jefa se le perdona todo, porque como bien dije yo una vez: ” Irene no se equivoca” Seguramente fue el destino el que provoco aquella anecdota para poner a prueba nuestra fe y nosotras no supimos encajarla como corresponde a unas discipulas que creen y confian en su maestra.
Maite

Publicado en Irene Goikolea, amalurra | 10 Comentarios »