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Un alineamiento de Irene Goikolea

Escrito por admin el 19 Junio 2009 – 21:20

Hace once años cuando nació mi hija pequeña, tenía otra de 22 meses, vivíamos con mi hermano y su mujer en casa de mi madre en Bilbao, porque Artzentales estaba en plenas obras. En este panorama, pensé ir a pasar unos días a casa de mi madre a Lekeitio, era primavera, hacía buen tiempo…en fin un placer. Irene vino tambien a pasar unos dias al Hostal de la Emperatriz a Lekeitio con su marido y sus dos hijas. Solíamos hacer lo que hacen las madres “normales”: estar en la plaza hablando, tomando algo, pasar el tiempo mientras miras como los niños juegan….fueron unos dias tranquilos, en cierta manera felices.

Estando un día en la plaza Irene me preguntó a ver que intenciones tenía yo, si pensaba quedarme o ir a trabajar a Artzentales…Yo le dije que pensaba quedarme un tiempo e ir de vez en cuando, porque con dos niñas pequeñas poco podía ayudar. En ese momento vino la enseñanza sobre la entrega, que me llenó de culpa ¡¡¡gilipollas de mi!!1.Me dijo que con que cara me iba a quedar yo en Lekeitio cuando los demas estaban trabajando en las obras para poder terminar cuanto antes e irnos a vivir, y que yo tambien podía contribuir y ayudar en lo que fuera. Siguió diciéndome que iba de reina y que era una jeta. Ella en esos dias ya se había dado cuenta, que en realidad a mi lo que me iba era estar en Lekeitio en la plaza, con las demas madres, hablando de tonterias y de cosas superficiales. En mi interior sucedió lo de siempre: tenía que demostrarle a Irene lo buena alumna que era, que en realidad las cosas de las demas madres no me iban, a mi me iba la conciencia, el proyecto espiritual, la entrega….y lo hice. Ante la perplejidad de mi madre que no entendía nada, cogi a mis dos hijas, una recien nacida y la otra de apenas dos años y me volví a Bilbao, a la habitación donde viviamos los cuatro, en la casa que compartíamos con mi hermano.

El recuerdo de aquel verano es el de las prisas, iba a todo correr por las mañanas a coger el tren con las dos niñas, para ir a Artzentales a trabajar, a entregarme por el proyecto. Perdí la dignidad por demostrarle a mi maestra, que ella estaba equivocada y que para mi ante todo era la conciencia. Fui una idiota que no miré a mis dos hijas ( como las seguí sin mirar despues) que en aquel momento eran lo mas importante para entregarse y cuidar. Cada vez que me acuerdo, me siento mal y me arrepiento por haberme fiado mas de su palabra que de lo que anhelaba mi corazón en ese momento.

Ahora despues de 11 años, he vuelto a Lekeitio, a la plaza a cuidar de mi hijo pequeño y me he reencontrado con las madres, con aquellas que Irene tachó de simples, porque hablaban de tonterias y me he encontrado con unos verdaderos seres humanos. Unas madres que viven dedicadas a su familia y a la vida, unas mujeres que hablan de tonterias cuando es el momento de las tonterias, pero que tienen una profundidad interior y un valor impresionante como seres humanos. Me han acogido sin apenas conocerme, me han arropado, me han comprendido y lo mas importante, se entregan unas a otras sin hablar de entrega. Se quieren, se ayudan con los hijos, se animan ante el desanimo, se apoyan en los momentos duros, rien juntas en las juergas, lloran juntas en la tristeza y viven la vida sin teorias, sin filosofar, simplemente la viven a tope, con sus alegrias y tristezas. En definitiva, tienen una gran calidad humana.

He comprendido lo facil que es colocarte en un pedestal pensando que estas haciendo una gran labor por la humanidad y juzgar a quien cuida de sus hijos en la plaza, a quien lleva una vida “simple”, pero plena. Ahora he comprendido a donde me ha llevado dejarme arrastrar por la vida complicada de Irene, a no tener esa plenitud que tienen estas madres y estar buscándola en cosas que estaban fuera de mi, como el proyecto, el trabajo interno y demas tonterias, cuando lo tenía tan cerca: en mi familia.

Mis amigas ( las de antes y las de ahora) no venden sus consejos los regalan, para mi ese es el verdadero valor de la amistad, estar junto a una persona sin juzgarla este donde este, haga lo que haga. Como me dijo una amiga: “Si hemos estado contigo cuando has estado alli, ahora ¿como no vamos a estar? Estaremos contigo siempre”


Publicado en Irene Goikolea | 11 Comentarios »